Maravillados con Madrid, en nuestro segundo día por el viejo mundo, salimos rápidamente en busca de un
desayuno típico. Luego fuimos por la
cámara de fotos que quería desde hace meses y sabía que estaba cerca del
hotel. Bendita internet! La idea es comprar la gh4 y la 5d Mark III,
pero la canon por el momento está descontinuada (parece que en breve o en el
transcurso de este año sale la Mark IV).
Reservamos la gh4 y no pudimos pagarla en efectivo porque el cajero
apenas nos da 200 euros por día a cada uno.
Es un bajón pero evidentemente es una política ya que nuestras cuentas
nos permiten hacer retiros más grandes en Argentina.
En fin, pagamos con tarjeta, elegí un tremendo lente
(luminoso) compré accesorios y memoria para filmar en 4k.
Terminamos el trámite de la cámara y fuimos a paso rápido
hasta el museo Thyssen-Bornemisza. Habremos estado alrededor de 4 horas viendo
obras con las que estudié, me inspiré, trabajo e idolatro. Grandes obras, grades artistas de todos los
tiempos, clasificados en tiempo y temática: Paisajes renacentistas,
románticos, retratos, vida cotidiana,
hasta experimental y las vanguardias del siglo XX. Maravillas todas. Pude ver Auerbach, Kossof, Mondrian,
Kandinsky, Pollock, Bacon, Munch, De Kooning pero en especial había algunas
obras de Schielle que me
fascinaron. La sala de los
impresionistas era un lujo: Van Gogh, Monet, Degas, Seurat y otros. Luego de recorrer el Thyssen, compramos unos
suvenires y el catálogo de la colección.
Bello.
Cruzamos el Paseo del Prado y nos dirigimos a la Puerta de
Alcalá atravesando un barrio que nos recordaba a Recoleta. Desde la Puerta de Alcalá creo que debe
haber una de las vistas más hermosas de Madrid con la Gran Vía de fondo. Caminamos hasta el museo del Prado que son
unas 4 cuadras desde Alcalá.
En el Museo del Prado -de un tamaño más que considerable-, se perpetúa una de las
colecciones más importantes de la humanidad.
Todas las obras de todas las épocas desde el año 0, tienen un espacio
para estar expuestas. Los grandes hits
del museo son las obras de Goya, de Velázquez, el Greco, Ribera, Rubens,
Tiziano, El Bosco, Tintoretto, pero no abundan los
maestros de las vanguardias y del siglo XX.
Coincidentemente había una muestra de Picasso mezclada con las obras
clásicas.
Una maravilla clásica, imposible estar en Madrid y no pasar
a apreciar "Las Meninas" o la bella "Maja desnuda" o los enormes fusilamientos de Goya.
Corriendo, luego de otras 4 horas en el Prado, salimos para
el Reina Sofía nuevamente. Quería ver el
Guernica y el martes iba a estar cerrado.
No había opción, era en ese momento o hasta el próximo viaje a
Madrid. Fuimos a paso acelerado hasta
allí, buscamos la sala 206 y allí estaba majestuoso, imponente y sublime, retrato de la crueldad de la guerra civil española. Me detuve y contemplé esa megaobra, síntesis
del arte de vanguardia del siglo XX por unos 20 minutos en un espacio colmado
de gente. Además, en la sala estaba el
retrato de cada una de los momentos de creación y producción de Picasso,
realizados por su mujer de ese entonces (no me va a salir el nombre). Un excelente registro fotográfico. Luego paseamos por las partes del museo que
nos faltaron en las que había cubismo, expresionismo y una importante colección
de afiches de propaganda, en especial de Resistencia durante la guerra civil y unos bellos dibujos que hizo García Lorca.
Finalmente pasamos por el shop del museo,
conseguí un ejemplar más para mi colección de tazas del mundo y nos fuimos a
cenar x La Latina a un bodegón decorado con culto a la tauromaquia. Toreros, cerveza, salmón rosado con salsa
tártara, café y Paxarán… un chupito de una bebida típica vasca. Excelente. La ola sigue de fiesta. Chan.
























































































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